lunes, 14 de septiembre de 2015

"Mis hijos se resbalaron de mis manos"

Hace una semana aproximadamente el mundo vio esta imagen de la vida real, una imagen que quebró nuestro corazón, y quebrantó el corazón del mundo, nos sentimos abrumados, tristes, frustrados y oramos desde lo más profundo del corazón por esta situación, oramos consuelo y fortaleza para este padre, oramos por Salvación para estas personas, oramos para que todos puedan poner sus ojos en Cristo, esta entrada surgió el sábado cuando recibí de mi querida amiga Anita Salinas, esta reflexión, le pregunte si sabía quién lo escribió y si podía compartirla, ella no sabe quién lo escribió pero me permitió compartir con todos ustedes estas líneas, si alguien sabe quién lo escribe, me gustaría que me avisen para darle la autoría a quien la tiene, pues respeto el derecho de autor.

La imagen es de este blog solo pincha aquí y lo podrás ver.






MIS HIJOS RESBALARON DE MIS MANOS "

Cuando un barco lleno de refugiados, a 500 metros de la playa, comenzó a hundirse, Abdullah Kurdi intenta salvar a su familia pero, según  sus propias palabras, "mis hijos se resbalaron de mis manos".
Puedo imaginar, con el corazón de papá y de abuelo la desesperación de Abdullah.
Más tarde, el cuerpo de uno de sus hijos, el pequeño Aylan Kurdi, de apenas tres años fue encontrado muerto en la playa,  una foto que conmovió al mundo.

Estuve pensando en esto y entendí: que todos estamos en el mismo barco de Abdullah.
Un barco azotado por las olas bravas y vientos impetuosos, lleno de padres desesperados, intentando salvar a sus hijos de las drogas, del embarazo en la adolescencia, del alcoholismo, de la mentira, de la violencia urbana, de las malas compañías y de la perdición eterna.

Miramos la fotografía de Aylan, muerto en la playa, y nos emocionamos al pensar en la hipótesis de que; en el lugar de él, estuviera un hijo, un nieto o un sobrino.
El dolor es tan grande que nos olvidamos que, peor, incomparablemente peor, es la muerte eterna.
Nuestros hijos  no pueden resbalarse de nuestras manos. "No hacemos hijos para llenar el infierno".
Ellos fueron entregados a nosotros por el Señor y nosotros los entregaremos de vuelta al Padre.

¿Cuándo los hijos comienzan a resbalarse de nuestras manos?

1) Cuando no oramos por ellos y con ellos.
2) Cuando nuestras actitudes niegan a nuestras palabras.
3) Cuando permitimos que ellos desobedezcan a Dios, de forma sistemática, dentro de nuestra casa.
4) Cuando no colocamos límites para sus acciones y palabras.
5) Cuando confundimos fidelidad con complicidad.
6) Cuando  existen más tíos y menos papás.
7) Cuando dejamos para la iglesia la enseñanza de la Biblia.
8) Cuando no tenemos tiempo para escucharlos.
9) Cuando cualquier disculpa es aceptada para que ellos se ausenten de la iglesia.
10) Cuando enseñamos a nuestros hijos a decidir por dinero.

¿Dónde estaba Dios cuando Aylan cayó al mar?

                                                  Él está donde siempre estuvo.

Antes que el soldado cargara su cuerpo frió en la playa turca, el Señor ya lo había llevado en su regazo para casa.

¿Dónde está Dios ahora?, cuando el barco de nuestra casa está azotado por vientos y olas tan amenazadoras y nuestros hijos están resbalándose de nuestras manos,  a punto de caer en el mar?

Él está donde siempre estuvo, listo para venir a nuestro encuentro, andando por encima de las olas, enfrentando vientos impetuosos y diciendo:
                                          
                                     "... no tengan miedo, coraje... soy Yo".


Autor – Desconocido por mí.


Cada día vemos que la vida es frágil, que en cualquier momento algo puede cambiar nuestra vida, por ello ven a Cristo para que puedas estar segura de donde pasaras tu Eternidad!  te invito a que pinches aquí, si aun no estas segura, es mi oración que hoy puedas recibir el regalo de la vida eterna.

Con amor y gratitud.




No hay comentarios:

Publicar un comentario