lunes, 3 de abril de 2017

¿Qué quieres que te haga?



Wow! ¿No crees que es una gran pregunta?

Para cualquiera que te la haga esa pregunta es significativa;  pero que Jesús la haga es maravilloso, te puedes imaginar que Él venga a ti, te vea a los ojos y te diga:

¿Qué quieres que te haga?

Imagínate el único que  tiene el poder y la capacidad para satisfacer todas tus necesidades y deseos, te haga esa pregunta como lo hizo con el ciego…

Marcos 10:51
Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista.


Cuando Jesús y los discípulos salieron a Jericó, se encontró que había una persona que le llamaba insistentemente, me imagino que con desesperación y gritaba para ser escuchado, aunque otros le querían callar, Bartimeo sabía que si el necesitaba algo, solo Jesús podría dárselo.

Obviamente Jesús sabía lo que Bartimeo quería, pero Él quiso que este hombre ciego verbalizara su deseo, ya me imagino que  te estarás preguntando, pero…

¿Es que Dios no vio su condición?, ¿Dios no sabe todas las cosas?, ¿si Dios lo creo, Él lo sabe todo? ¿Entonces, porque no lo hizo si conoce los pensamientos? ¿Acaso ya Dios no lo sabe de antemano?

Así nos suele pasar a nosotros, no verbalizamos muchas de nuestras necesidades al Padre Celestial, porque argumentamos todas estas cosas.

Sin embargo, algo sucede en nuestro interior cuando hablamos a Dios, cuando venimos a Él  con claridad en nuestras peticiones, derramando nuestro corazón delante de Él, nuestra vida toma un descanso pleno porque dejamos todas esas peticiones especificas en sus manos, sabiendo que Él responderá cuando sea su voluntad que es agradable y perfecta.

Pero muchas veces somos vagos, hasta en eso, y decimos oraciones breves y generales, porque no queremos invertir demasiado tiempo orando porque tenemos prisa, muchas veces lo vemos en las veloces oraciones de los alimentos, no me digas que no es así... y decimos cosas como:

Dios bendice a todos.
Dios gracias por todo.
Dios provee todo. Y ya!

Bartimeno no le respondió diciéndole  "¿O nada  Jesús ... sólo bendice mi vida y ayúdame" este hombre tenía una de muchas necesidades y fue claro al clamar por ella, y Dios le respondió a su petición, me encanta más aun ver el corazón lleno de gratitud de este hombre ahora sano, termina el versículo 52 diciendo que Bartimeo seguía a Jesús en el camino, que bello ejemplo no solo pidió específicamente por su necesidad, sino que fue agradecido y quiso seguir a Jesús, es así mi reacción ante su repuesta? Cuando he venido insistentemente a Jesús para pedirle algo y Él responde soy agradecida y le sigo, o me doy la vuelta y olvido lo que hizo por mí.


¿Y tú que quieres de Dios?












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