lunes, 24 de octubre de 2016

Sola.



Me gusta estar sola, aunque soy una mujer súper sociable, amo la tranquilidad de mi hogar estar lejos del ruido y el bullicio de las personas así que yo disfruto de estar sola, hago mil cosas en esos momentos, pero lo que más disfruto es mi tiempo con Dios, Él siempre está allí, Jesucristo era Único en esto, Él era tan humano como divino y también disfruto de estar a solas.

Regularmente tendemos a pensar en Jesús, como el Hijo de Dios, más que el Hijo del Hombre, a menudo pasamos por alto lo que podemos aprender de Su experiencia humana.
Cuando Jesús alimento milagrosamente a las 5,000 personas cerca del Mar de Galilea, Su poder divino y decisión era claro en Mateo 14:13-21.

Aún después de este acontecimiento, nosotras  podemos ver  la humanidad de Jesús, de tal manera, que nosotras hoy en día deberíamos identificamos fácilmente, recuerdas que después de la despedida de la muchedumbre, y la despedida de Sus discípulos, Jesús se retiró a un punto solitario sobre la ladera para estar a solas con Dios, no te ha pasado eso alguna vez que deseas estar a solas, y te apartas, y me puedo imaginar el paisaje y ese anhelo de estar a solas con Él Padre.

 ¿Porque el Hijo de Dios necesitaba estar a solas con Dios?

Mientras aquel misterio puede permanecer en nuestra mente, una cosa es clara: Hay un gran contraste  entre el amontonamiento enorme de la muchedumbre y la serenidad de estar completamente solo. Y definitivamente la mayoría de nosotras  hoy día, experimentamos el primer caso, porque casi siempre estamos rodeadas de muchedumbres.

Pero Jesús nos enseña a crear un tiempo de soledad para estar solo con Él, Jesús lo hizo despidiendo a los demás, hoy te dejo una pregunta.

 ¿Cuándo fue la última vez que tú buscaste un tiempo a solas de adoración a Dios?

Recuerda que la gente es necesaria para muchas cosas, pero para adorar a Dios a solas, no es una de ellas, disfruta de adorarle en la soledad, en tu soledad, búscale a solas!









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