lunes, 22 de septiembre de 2014

La Batalla!



Cuando pienso en las Batallas, o en la guerra es interesante porque  pienso  que pasó el tiempo de las batallas armadas, que es solo historia para nuestros hijos estudiar ahora,  y que la guerra que ahora existe está tan lejos que escapa  de nuestra realidad, así  que ni tengo idea de lo que allí pasa, o simplemente no me afecta, pero la Biblia dice que hemos de pelear la buena batalla, la de la fe y que debemos  ponernos  toda la armadura de Dios para que podamos estar preparados en contra del enemigo.


            No hay duda de que hay una batalla en el reino espiritual y nosotros estamos llamados a tomar nuestra posición y resistir al enemigo.


 Me encanta ver como David pinta un retrato íntimo de cómo Dios mismo lo entrena para la batalla. 


Me gusta mucho la traducción  de la Biblia NVI de Salmo 18: 34-35 ... 34 El adiestra mis manos para la batalla; y mis brazos para tensar el arco de bronce. 35 Tú me das tu escudo de la victoria, y tu diestra me sostiene; te inclinas hacia abajo para hacerme grande.


Qué hermoso cuanta intimidad hay entre David y Dios aquí plasmado;  en medio de los preparativos para la batalla, David habla de un Dios que lo entrena y lo sostiene con suavidad e incluso se inclina hacia abajo desde el cielo para hacerle grande, no te parece un gesto de amor genuino, de amor incondicional, dulce y protector, me encanta ver a Dios así, me hace sentir tan amada, Él se inclina para ayudarme, es como cuando te inclinas para atender a tus pequeños hijos, y darles la mano y ayudarles aun en su pequeña dificultad de amarrar las trenzas de sus zapatos, es el mismo cuadro, cuando ellos nos han necesitado y nos hemos inclinado a su ayuda, que dulce verdad!


No importa lo grande de la batalla que enfrentas hoy, recuerda hoy y cada día,  que es Dios mismo que se preparará para pelear la buena batalla, porque la batalla es del Señor.


 Él se inclinará a tu lado, nunca te abandona en el campo de la batalla, sea pequeña o grande la circunstancia, Él te dará Su escudo  y con su eterno amor y  dulzura te hará grande y dará la victoria!


No te alejes de él para cuando enfrentes la  Batalla, porque solo de su mano obtendrás la victoria.




















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