martes, 30 de septiembre de 2014

Hoy en Ama a Dios Grandemente


Su Gracias es suficiente para mí! Que privilegio, que bendición, Él me tiene por fiel poniéndome en el ministerio, agradezco a Dios la invitación y la oportunidad que me da de servirle en este ministerio que me encanta! Edifica mi vida y la bendice. 

GRACIAS Chicas!!!  Hoy soy parte de este estudio de Ama a Dios grandemente. 




Comenzamos el capítulo 5 de Ester. Como hemos visto a lo largo del estudio, en ningún lugar el nombre de Dios es mencionado, pero la mano de Dios no falta en ninguna parte del mismo, Él está presente en todas partes, controlándolo todo y en este capítulo le vemos actuar de una manera maravillosa ¡como sólo Él puede hacerlo!
Cuando la vida te golpea a ti o a tus seres amados, ¿cómo reaccionas?, yo he vivido momentos difíciles, he pasado por luchas tal vez no tan tremendas como Ester. Pero cada una de nosotras cuando pasamos por dificultades parece que nadie sufre más que nosotras, y por lo general las mujeres se ponen a llorar y se deprimen dando lástima y demostrando al mundo cuán desdichadas son. Pero tú y yo como hijas de Dios sabemos quién nos sostiene y que Él sabe cómo ayudarnos y socorrernos, pero ¿cómo actuamos ante las situaciones difíciles?, ¿lo hacemos con las emociones?, ¿o procedemos en oración y esperamos en Dios?
¿Somos mujeres activas o pasivas en nuestras repuestas ante la dificultad? ¿dejamos que todo pase o nos disponemos para la guerra con la armadura y la ayuda de Dios?
Las personas se pueden dividir en tres grupos:
  1. Las que hacen que las cosas pasen
  2. Las que las ven pasar
  3. Las que se preguntan, ¿qué pasó?
Podemos ver en este estudio que tenemos que ser de las que hacen que las cosas pasen. Definitivamente esta preciosa Reina actuó, y eso es señal de:
  • Valentía
  • Valor
  • Fe
  • Firmeza
  • Confianza
  • Esperanza en Dios
Es así como debemos actuar cada una de nosotras. Ester y Mardoqueo manifestaron emoción ante semejante situación, ellos lloraron al igual que tú y que yo al pasar por difíciles o pruebas, pero ellos no se quedaron en el lamento y el llanto, ellos actuaron, pusieron manos a la obra, y se alistaron para la guerra. Y al igual que ellos, tú y yo debemos orar primero y buscar así la guía de Dios para actuar según su voluntad.
¡Llegó el momento de la verdad! El momento que ella había estado esperando, el momento para el que ella se había estado preparando, el encuentro con el Rey. Seguramente estaba nerviosa no lo dudo, pero ella confió en Dios, ella se puso hermosa para ir a verlo, fue firme en su decisión y actuó con valentía, y lo hizo con una actitud serena, sabia y confiada en que su Dios estaba con ella; ¡cuánto me enseña esta mujer!, pero todo esto lo pudo hacer porque se había preparado en oración. Cuando pasamos por momentos tan abrumadores como los que Ester vivió en ese tiempo debemos hacer lo que ella hizo, y no sumergirnos en la cama a llorar, a gritar a vivir amargadas y resentidas culpando a todos de lo que nos pasa. Ester hizo lo que tenía que hacer, estuvo en comunión con Dios, pidiendo Su guía, Su apoyo, buscando Su sabiduría para ser usada por Él en medio de esa circunstancia.
Es la misma actitud la que debemos tener ante la dificultad, venir a Él en oración y dependencia.
Me encanta ver que ella sabía en quién estaba puesta su confianza, ella sabía que no hay forma de intimidar a nuestro Dios, no hay Rey, Gobernante, Presidente, líder de Iglesia, hombre alguno problema o circunstancia que lo haga, no hay ejército, poder, riquezas o reino que pueda intimidarlo ¡¡¡porque Él es Dios!!! Y esta bella Reina sabía muy bien de quién era el poder verdaderamente, en Dios estaba su esperanza y su confianza, plena y total, ¿no te parece un ejemplo maravilloso? ¿puedes creer que tú y yo al igual que ella tenemos ese mismo Dios que nada ni nadie puede intimidar, que nada ni nadie tiene mayor poder que Él, que nada ni nadie puede quebrar, que Él tiene el poder para hacer lo que desee y Él siempre hace lo mejor y lo correcto?
¡Qué hermosa confianza, qué hermoso ejemplo de lo que es una mujer piadosa que depende de un Dios soberano y fiel, un Dios que es justo por encima de todos! Y ella lo hizo saber a quienes estaban a su alrededor. Cuánto nos enseña Ester hoy, ¿actuamos de esa misma forma?, ¿mostramos al mundo cuando pasamos por momentos duros en quién confiamos?
Las personas a nuestro rededor deben ver que Dios nos sostiene, nos ayuda, nos socorre y da la Victoria.
Cuando ella estuvo frente al Rey obtuvo gracia ante sus ojos, y de forma instantánea le hace una pregunta.
Ester 5:3 “¿Qué te pasa, reina Ester? ¿Cuál es tu petición? ¡Aun cuando fuera la mitad del reino, te lo concedería!”
Me encanta imaginar esta escena, ella está allí frente al Rey mirándole a los ojos y el Rey se interesa en ella, y le pregunta ¿qué pasa? Tiene un gesto genuino de interés por ella, por lo que le pasaba, no era que ella estaba vestida con harapos, sucia hinchada de llorar, para llamar su atención o darle lastima, y él corriera a ver qué pasa, nada de eso sin embargo él sabía que algo sucedía, él va más allá, él quiere ser útil y hacer algo por ella. Esta sería la oportunidad de caerle a Amán y destruirlo con el poder de la lengua. Fíjate cómo nos sigue enseñando, ella es sabia, no se descontrola, no manipula la situación no es vengativa ni aprovechadora. ¡Qué gran enseñanza! ¿Cómo actuamos cuando se nos da la oportunidad de hacer algo? ¿sabemos esperar en Dios, tal como ella lo hizo?
Cuando hemos esperando delante de la presencia del Señor, Él tiene total control de nuestro espíritu y eso es lo que vemos aquí, una mujer que está controlada por Dios. Pero nosotras muchas veces nos apresuramos cuando no dependemos del Señor, y esa actitud apresurada nos hace imprudentes, hacemos cosas descontroladas, disparamos sin apuntar, dañamos y lastimamos sin piedad, y luego vienen los arrepentimientos cuando el daño es terrible, pero fíjate lo que ella hace y como responde.
Ester 5:4 “Si le parece bien a Su Majestad —respondió Ester—, venga hoy al banquete que ofrezco en su honor, y traiga también a Amán”
Esto es realmente bello. Ella ha estado ayunando con un propósito y también ha estado preparando un banquete. ¡Qué control, qué dominio de esta mujer! Es la mujer virtuosa también, no solo por lo que significa preparar un banquete para el Rey. Ella no solo dispone de la comida y la bebida que allí se servirá concentrándose solo en eso, ella también está en ayuno, eso es control y las que hemos hecho dieta sabemos muy bien lo difícil que es hacer una rigurosa dieta y preparar ricos platos para el resto de la familia. Qué ejemplo de auto control de esta mujer, definitivamente la providencia divina estaba con ella, nunca Dios la desamparó, ella fue usada por Dios sin tomar venganza, sin usar la manipulación todo lo tenía en sus manos y esperó en Dios.
Dios la bendijo, ¡y le dio la victoria!
Salmos 20:4 NVI
Que te conceda lo que tu corazón desea;
que haga que se cumplan todos tus planes.
Nada escapa de las manos de nuestro buen y fiel Dios. Su voluntad en ocasiones permite que pasemos por el valle del dolor y las lágrimas, tal vez ahora lo estás viviendo, pero así como ella, nunca olvidemos que después de la tormenta siempre viene la calma, y cuando la noche está más oscura el sol se asoma para mostrar una vez más el poder de nuestro Dios, y que Él alumbra cuando todo está oscuro, Su luz llega pronto a socorrernos!
Con amor y gratitud
Olimar

http://amaadiosgrandemente.com/2014/09/30/una-reina-serena-sabia-y-llena-de-confianza-en-el-poder-de-dios/



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