lunes, 21 de julio de 2014

Estoy a la puerta...







Este versículo es para los creyentes aunque muchos lo usan para los no creyentes, es increíble pensar que Cristo pueda ser retenido afuera de su propia Iglesia, y cuanta misericordia la Suya al continuar pidiendo entrada, no le dejes afuera, deja qué entre y disfruta de su presencia.

Puedes oír su suave toque a la puerta, no la golpea con fuerza, no hace ruido, no la violenta, está allí tocándola suavemente y sabe que estas oyendo.


"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo."  


 "...
estoy a puerta y llamo..." suele confundir a los que entienden la puerta como la entrada del corazón humano, pero NOOOOO  nada se dice respecto al corazón, por eso es un error relacionarlo con la conversión del pecador a la que muchos suelen atribuir.

El llamado que hace Cristo desde afuera de la puerta refleja a una iglesia autosuficiente que no tenía necesidad alguna de vivir para su Señor, y te has puesto a pensar quien es la Iglesia, siii es un llamado a ti y a mí, no dejemos de oírlo.


si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, las expresiones como llamar a la puerta, abrir la puerta, deben entenderse en el sentido simbólico pero también en un sentido literal, puedes oír su llamado, a tener comunión contigo, no cierres tus oídos a su llamado dulce y a tiempo.


entraré a él, no dice: “entraré en él” no confundamos las palabras, es conmigo quiere estar conmigo.


 y cenaré con él y él conmigo,  puedes ver que no hay ninguna referencia a una regeneración del pecador, para los judíos  invitar a una persona a cenar en casa era muestra de una íntima amistad, en este sentido debe entenderse esta parte del pasaje, quieres dejar entrar al más fiel de los amigos y disfrutar de una velada con Él.


 Apocalipsis 3:20 es un llamado a la iglesia a la comunión perfecta con su Señor no a una regeneración voluntaria, que hermosa invitación dulce y especial una invitación que puede marcar una diferencia total en la vida del creyente, disfrutar de su presencia de su compañía de su dulce comunión esa es la invitación más maravillosa que hoy podemos recibir, no lo dejes afuera, ven siéntate con Él a la mesa y disfruta de su dulce y fiel compañía.













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