lunes, 29 de agosto de 2016

Dos palabras...

Esta semana viene a mi mente dos palabras, desánimo y ánimo, parecen muy parecidas y ciertamente lo son, pero el significado de una es tan diferente del otro que será bueno pensar en estas dos palabras esta semana.




Comenzaremos por el desánimo, uff sé que lo pensaste, y me dirás  “ya estoy lo suficientemente desanimada para que me hables de eso”, y sí tienes razón, yo pienso lo mismo, hace meses decidí alejarme por completo de toda la gente toxica que un día estuvo cerca de mí, ya no los quiero en mi entorno.

Lastimosamente hay gente que tal vez no te desanime con palabras pero si con acciones y actitudes pecaminosas que te trasmiten desanimo, entonces chao a esas personas de mi vida, y mi primer consejo es ese dile tú también CHAO y por tu bienestar aléjate de ellos!

Comencemos describiendo el desánimo,  es esa sensación de abatimiento, apatía, desaliento, falta de ilusión o tristeza en la que frecuentemente caemos cuando por alguna razón no encontramos o no obtenemos lo que queremos, o pasamos por una circunstancia difícil o por algún problema que creemos no tiene solución, y como humanas que somos, estamos expuestas a eso con muchísima frecuencia.

El desánimo nos hace mucho daño,  nos deprime, nos hace perder fuerza y energía, nos hace victimizarnos y como consecuencia de ello nos hace practicar todo lo que es contrario a la Palabra de Dios.

-       El desánimo nos anula en el servicio a nuestra familia y otros.
-       El desánimo nos hace perder el gozo.
-       El desánimo nos aleja de la oración.
-       El desánimo nos aleja de la lectura de la Palabra.
-       El desánimo nos aleja de la comunión.

Pero sabiendo todo esto,  ¿qué podemos hacer para vencer el desánimo?
Aquí te dejo algunos consejos útiles para ello.

1-    Reconócelo como un pecado en tu vida, Proverbios 16:18 / Pro 28:13
2-    Aléjate de la gente toxica que te lanza al piso con actitudes pecaminosas, Santiago 4:7
3-  Acércate a Dios antes que a cualquier persona, Si antes orabas y ahora ya no, entonces comienza nuevamente a forjar ese hábito de oración en tu vida,  quizá al inicio será un poco difícil, pero todos somos capaces de forjar hábitos en nuestra vida cuando constantemente los practicamos y aun en la primera oración pídele al Señor te ayude. Lee la Biblia aun cuando creas que ya lo sabes todo o que ya la has leído muchas veces, pídele a Dios hable a tu corazón lastimado, desanimado y escúchale a través de su Palabra, busca hacer algo para Él Señor, lo que sea pero para su reino.
4-    ¡Levántate!. Hay momentos en los que sentirás que estás haciendo bien las cosas, pero de pronto quizá tropieces y caigas otra vez en el desánimo, entonces en esos momentos lejos de frustrarte o rendirte, debes levantarte e intentarlo nuevamente. El problema no está en tropezar y caer, sino en no quererse levantarse. Proverbios 24:16a.

  Mi bella lectora, no te rindas de tratar de querer agradar a Dios, porque Dios ha de recompensar, te fortalecerá y hará de ti un testimonio vivo para bendecir a muchos más que como tú también están pasando por situaciones difíciles, recuerda que el  desánimo no es producto de circunstancias, es una condición del alma.


Salmos 28:7
Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré.





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