lunes, 12 de octubre de 2015

Ser una mujer de Dios.




Sé que no es fácil ser una mujer de Dios,  cuya mente este centrada solo en las cosas de Dios,  nuestra mente tiene tantas cosas que a veces nos olvidamos de quien debe ser la prioridad de nuestra vida, el esposo, los hijos, la casa, el trabajo y las otras responsabilidades nos absorben por completo, pero estos sencillos y prácticos puntos nos ayudaran a estar más concentrada en Él, durante el día y poder así ser de bendición y ayuda a quienes nos rodean, porque cuando Dios ocupa el primer lugar de nuestra vida todo lo demás ocupa el lugar correcto.


1-      Elija los caminos de Dios en cada oportunidad.


Comprométete a elegir activamente a Dios y tus caminos en todas tus decisiones, palabras, pensamientos y respuestas. Convertirse en una mujer de Dios se trata de vivir de acuerdo a las prioridades de Dios, y la palabra "prioridad" significa "preferir."  Así que  elijamos preferir el camino de Dios en todas las cosas.

Proverbios 3: 6
Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.

 Esto significa que vamos a consultar a  Dios con respecto a nuestras decisiones, a nuestros  pensamientos, y nuestras palabras, y respuestas a dar. Antes de reaccionar, tenemos que parar y consultarle en primer lugar, Dios, ¿qué quieres que haga o que diga en este momento?


2-       Comprométete a orar todos los días.


Sé que no es fácil, que hay muchas ocupaciones pero nuestra devoción a Dios se fortalece cuando le ofrecemos un compromiso fresco cada día, cada mañana. Derrama tu corazón a él en oración bien temprano,  pon todo en el altar de Dios cada mañana. Entrégale  a Dios tu vida, tu cuerpo, tu salud o la falta de ella, entrégale tu esposo, entrega a cada hijo (uno por uno), tu hogar, tus posesiones, tu trabajo,  cultiva esto como un  hábito, ven delante de Él  y coloca en sus manos amorosas todo lo que Él te ha dado, en definitiva todo lo que le ofrecemos es de Él.

Una oración diaria de compromiso nos ayuda a liberar lo que creemos que son nuestros derechos a estos regalos. Andrew Murray dijo:

 "Dios está dispuesto a asumir toda la responsabilidad por la vida que está totalmente rendida a Él."


3-       Cultivar un corazón ardiente por su Palabra.

Eso es lo que Dios quiere para ti y para mí. Anhela  la presencia de Jesús en tu vida, el consejo de su Palabra. Tener el corazón lleno de su Palabra hace  que nuestra vida rebose en alabanza a Él por su bondad. Y nuestros labios estarán listos para hablar de las grandes cosas que Él ha hecho por nosotras

 
Lucas 1: 49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,

Hablemos de sus maravillas


Salmos 96:3
 Proclamad entre las naciones su gloria, En todos los pueblos sus maravillas.


Cuando tú y yo decidimos escoger a Dios, y nos comprometemos con Él todos los días, y cultivamos un corazón ardiente por su Palabra, entonces podemos estar seguros de que comenzamos a "Ser una mujer de Dios"







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