lunes, 28 de septiembre de 2015

Amontonando....



Me quede penando en esta porción de la Palabra de Dios y quise compartir con ustedes esto, y busque esta versión que me gusta mucho.

»No amontonen riquezas aquí en la tierra, donde la polilla destruye y las cosas se echan a perder, y donde los ladrones entran a robar. Más bien amontonen riquezas en el cielo, donde la polilla no destruye ni las cosas se echan a perder ni los ladrones entran a robar.  Pues donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón.

Mateo 6: 19-21

“No amontonen riquezas en la tierra…. Donde la polilla destruye y las cosas se echan a perder”

Que viene a tu mente con esa palabra AMONTONEN, interesante cierto!, nos encanta amontonar cosas, algunas y en su mayoría cosas que nunca usaremos, cosas inútiles para nosotras, y la Biblia nos hace un recordatorio importante al respecto, pero cuan a menudo se nos olvida este consejo, buscamos atesorar y atesorar cosas que no podremos llevar al cielo, que no duraran, que se echaran a perder, cosas materiales, efímeras, volátiles que finalmente de nada sirven, y no es solo físicamente material, va mas allá de eso, incluye afanes, queremos un nombre, un prestigio, un estatus una posición tan efímera y pretenciosa y ambicionamos riquezas y comodidad extrema,  cosa que nos enfría y alejan de Dios.

Cuando somos egoístas, y solo el YO es lo importante para mi, nos convertimos en unos monstruos horribles capaces de alejar a todos quienes un día nos amaron. 

Pero cuanto contraste hay  al continuar leyendo.

“Más bien amontonen riquezas en el cielo, donde la polilla no destruye ni las cosas se echan a perder…”

Amontonar en el cielo, donde nada se daña, que bello consejo, que gran consejo, amontonar qué? 
Es una buena pregunta verdad?

Amontonar amor, amontonar comprensión, amontonar interés genuino, amontonar solidaridad, amontonar ayuda, amontonar servicio, amontonar para lo eterno, lo que perdurará lo que satisface y llena, amontonar todo lo que hace feliz el corazón de Dios.

Y termina de una forma magistral para hacernos entender que… donde está tu riqueza, allí estará también tu corazón.

Por ello mi amada, cuando  atesoras solo tu  reputación, vas arremeter contra los que la amenazan. 
Cuando atesores solo tu comodidad, será fácil que te quejes y te rebeles en  contra todo lo que requiere más de lo que crees que debes sacrificar.

Cuando atesoras lo que tú crees es tu paz a toda costa y por encima de quien sea, vas renunciar a la verdad y dejaras de disfrutar de los planes de Dios para ti.

Cuando atesoras solo aprobación, vas a utilizar todos los medios para ganar el aplauso de los demás.

Dios nos anima a atesorar lo que a su corazón le hace feliz, lo que da honor a su nombre, lo que busca mostrar a Cristo en acción. 


Porque si Él es tu tesoro, entonces tienes todo lo que necesitas, a través de Aquel que hizo todo lo que era necesario, para salvarte y darte lo que realmente  importa.



Orando que mi mayor y único  tesoro sea Cristo, al igual que el tuyo...







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